La tensión comercial con Ecuador pone en jaque el empleo y el flujo binacional de carga y mercancías

El intercambio bilateral está avaluado en US$2.700 millones, y el 75% de esas mercancías se mueve por carretera.

La decisión del presidente de Ecuador de imponer, a partir del 1 de febrero de 2026, una tasa de seguridad del 30% a las importaciones provenientes de Colombia reconfigura el escenario del comercio bilateral y del transporte terrestre internacional entre ambos países.

La medida, que ya motivó anuncios de respuesta por parte del Gobierno colombiano en materia arancelaria, afecta el intercambio de mercancías, la operación logística y el empleo vinculado al transporte de carga, en uno de los corredores fronterizos más activos de la región andina, según análisis de Colfecar y Fedetranscarga.

Desde el sector transportador, Colfecar señaló que la determinación del Gobierno ecuatoriano “representa una profunda afectación al esquema de integración económica, productiva y logística que hemos construido en la región andina durante décadas”. El gremio advirtió que la imposición del arancel introduce incertidumbre en una relación comercial caracterizada por altos volúmenes de intercambio y una fuerte interdependencia entre las cadenas productivas de ambos países.

Colombia y Ecuador mantienen uno de los flujos comerciales más dinámicos de América Latina. De acuerdo con Colfecar,Colombia es el tercer proveedor de Ecuador, con una participación del 7,3% de sus importaciones totales, mientras que Ecuador se ubica como el sexto destino de las exportaciones colombianas. Según cifras del Ministerio de Comercio, el DANE y Analdex, a noviembre de 2025 las exportaciones colombianas hacia Ecuador alcanzaron los US$1.673 millones, con un superávit comercial a favor de Colombia de US$849 millones. 

Comercio bilateral y composición de las mercancías

El intercambio entre los dos países se sustenta en una canasta diversificada de productos, muchos de ellos con valor agregado. Colfecar indicó que Colombia exporta a Ecuador petróleo, energía eléctrica —que cubre entre el 8% y el 15% del consumo ecuatoriano—, insumos eléctricos, productos farmacéuticos, vehículos y autopartes, plásticos, artículos de cuidado personal, azúcar, café y otros insumos industriales. El gremio subrayó que se trata de bienes “esenciales para las cadenas productivas ecuatorianas”, cuya movilización depende en gran medida del transporte terrestre.

Desde el análisis del departamento de investigaciones económicas de Fedetranscarga, Colombia es el tercer origen de las importaciones ecuatorianas y el octavo mercado de destino de sus exportaciones. El gremio señaló que la balanza comercial entre ambos países es estructuralmente superavitaria para Colombia y que, al cierre de 2024, ese superávit ascendió a US$1.338 millones. Para Colombia, Ecuador representa el US$3,68% de sus exportaciones totales, con una participación relevante de bienes industriales y agropecuarios.

En cuanto al transporte terrestre, Fedetranscarga precisó que en 2024 el intercambio comercial entre Ecuador y Colombia fue de aproximadamente 1,23 millones de toneladas, de las cuales el 75% se movilizó en camiones y tractocamiones. Esto implica que, al año, cerca de 26.000 vehículos de carga participan en el intercambio binacional, lo que evidencia el peso del transporte por carretera en la relación comercial. 

Impacto sobre el transporte y la operación logística

En razón de lo anterior, para Colfecar, uno de los efectos inmediatos del arancel del 30% es la reducción de la competitividad de los productos colombianos en el mercado ecuatoriano. El gremio explicó que “un incremento arancelario del 30% encarece los productos colombianos en Ecuador, reduciendo la competitividad de nuestros exportadores y, por ende, la demanda de servicios de transporte y logística por carretera”, actividad que sostiene miles de empleos formales en Colombia.

A este escenario se suma un contexto operativo complejo para el transporte de carga. Colfecar recordó que en 2025 se presentaron 45 bloqueos en la vía Panamericana, junto con una situación de inseguridad que ha impactado de manera directa las exportaciones terrestres hacia Ecuador. Según el gremio, el departamento del Cauca se ha convertido en la zona más crítica para el transporte de carga, con hechos como “artefactos explosivos sobre la vía, hurtos de vehículos y carga con secuestro del conductor, incineración y vandalización de vehículos, combates en carretera y asesinatos de conductores”.

Fedetranscarga dimensionó el impacto del comercio bilateral no solo en volumen, sino también en valor. El intercambio entre Ecuador y Colombia está avaluado en cerca de US$2.700 millones, y el 75% de esas mercancías se mueve por carretera. Arnulfo Cuervo, presidente de Fedetranscarga, señaló que, aunque este flujo representa una proporción pequeña del total del transporte interno colombiano, “son mayoritariamente productos industriales, y el flete por transportarlos tiene buenos precios”, lo que los hace relevantes para la sostenibilidad financiera del sector. 

Respuestas oficiales y riesgos para el sector

La decisión del Gobierno ecuatoriano fue seguida por anuncios de medidas recíprocas desde Colombia. Colfecar recordó que el ministro de Minas y Energía anunció la suspensión indefinida de la venta de energía eléctrica a Ecuador, mientras que el Ministerio de Comercio comunicó la imposición de un arancel del 30% a las exportaciones ecuatorianas. Para el gremio, estas decisiones configuran un escenario de tensión que incrementa la incertidumbre para el comercio exterior y el transporte de carga.

Desde Fedetranscarga se advirtió que el impacto final dependerá del alcance real de las medidas y de su duración. Cuervo señaló que “estas medidas de encarecimiento de los bienes importados, donde hay muchos productos que necesitan transporte especializado, como el refrigerado, le quitarían ingresos a segmentos del transporte que no se recuperarían en el corto plazo”. Esta situación se suma, según el gremio, a una presión financiera derivada del aumento de costos laborales, tributarios y de financiación.

En términos de impacto macroeconómico, Fedetranscarga indicó que, aunque Ecuador podría verse más afectado por el encarecimiento de las importaciones, Colombia también enfrentaría consecuencias. Cuervo explicó que “un arancel del 30% sobre bienes industriales y agroindustriales va a disminuir la demanda y, en tal sentido, de forma derivada, bajará la demanda por el servicio de transporte de carga en camiones”.

Una de las principales preocupaciones del sector transportador es la posibilidad de que el conflicto escale hacia restricciones al tránsito fronterizo. Fedetranscarga advirtió que existe el riesgo de que se impongan “restricciones e incluso prohibiciones al tránsito de vehículos en la frontera”, lo que afectaría de manera directa el flujo de mercancías y la operación logística binacional. En paralelo, el gremio reiteró que la inseguridad en las vías hacia Ecuador sigue siendo un factor estructural que incide en la sostenibilidad del transporte terrestre internacional.

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