Durante las primeras semanas de 2026 se registró un leve aumento de la capacidad portacontenedores inactivos, aunque en niveles considerados marginales para el mercado. El incremento fue de aproximadamente 40.000 TEUs en un período de dos semanas, más de la mitad asociado a un fenómeno transitorio vinculado a un único buque de gran tamaño que salió de dique seco y permanece a la espera de su próxima asignación operativa, según Alphaliner.
De acuerdo con el primer levantamiento de datos del año, realizado el 12 de enero, se contabilizaron 83 naves inactivas, con una capacidad agregada de 254.786 TEUs. Esta cifra equivale al 0,8% de la capacidad total de la flota mundial, sin evidencias de inactividad estructural. En este contexto, la flota global de portacontenedores continúa operando prácticamente en su totalidad.
Las perspectivas sobre la disponibilidad de capacidad estarán condicionadas, entre otros factores, por una eventual reanudación parcial de los tránsitos por el Mar Rojo. Actualmente, Maersk y CMA CGM son las únicas grandes líneas navieras que mantienen servicios específicos a través del canal de Suez y dicha zona marítima. No obstante, tras señales iniciales de un posible retorno gradual, CMA CGM anunció recientemente que sus servicios de alta capacidad ‘FAL1’, ‘FAL3’ y ‘MEX’ continuarán desviándose por el Cabo de Buena Esperanza hasta nuevo aviso.
La situación en la región sigue siendo incierta, en un contexto marcado por tensiones en Irán y la posibilidad de una intervención militar de Estados Unidos, factores que podrían derivar en una reanudación de ataques contra buques mercantes.
Un retorno a gran escala hacia la ruta del canal de Suez, implicaría una liberación significativa de capacidad actualmente absorbida por los desvíos. En ese escenario, las líneas navieras podrían optar por una gestión gradual de los cambios de ruta, con el fin de evitar disrupciones en las redes de servicios y episodios de congestión derivados de arribos concentrados.


