La carga reefer de exportación boliviana ha encontrado en el Puerto de Arica una alternativa logística sólida, confiable y en constante expansión. Así lo demuestran los resultados de los últimos años: entre 2023 y 2025, el movimiento de carga refrigerada registró un crecimiento cercano al 40%, reflejo de una operación madura, con capacidades reales y preparada para responder a las exigencias que impone este tipo de carga.
Este desempeño responde a una estrategia operativa centrada en infraestructura, planificación y control. Terminal Puerto Arica (TPA) dispone de un antepuerto especialmente habilitado para la carga de exportación, ubicado a 11 kilómetros del terminal, que entrega a transportistas y equipos “un espacio seguro y adecuado para su permanencia previa a la programación de ingreso”, puntualiza Camilo Jobet, gerente general de TPA.
En el recinto portuario, describe el ejecutivo, el terminal cuenta con infraestructura para la conexión simultánea de hasta 200 contenedores reefer, junto a un sistema de monitoreo permanente que asegura el control de la cadena de frío durante toda la operación. A ello se suma un sistema de stacking especializado, diseñado para optimizar tiempos y condiciones operativas.
Añade que la propuesta logística se ve reforzada por una red de conectividad marítima orientada a vincular eficientemente los productos de exportación de la Macro Región Andina con sus principales mercados de destino. A través de servicios directos y de conexión, el Puerto de Arica ofrece itinerarios más cortos y predecibles, un factor crítico para la carga refrigerada, donde el tiempo y la confiabilidad resultan determinantes para resguardar la calidad del producto.
Según señala Jobet, gracias a esta combinación de infraestructura, conectividad y eficiencia operacional, TPA asegura que la carga llegue a destino en mejores plazos y condiciones, consolidando una propuesta logística competitiva para exportadores de Arica y Parinacota, Bolivia y el sur del Perú.
Adicionalmente, indica, en el marco de las nuevas disposiciones establecidas por la Ley de Cabotaje, el Puerto de Arica se posiciona como una alternativa atractiva para la carga de consumo nacional, tanto drycomo reefer, que puede movilizarse por vía marítima. Esto amplía el alcance de su propuesta logística y abre nuevas oportunidades para una distribución más eficiente de bienes a nivel país.
En este contexto, desde el ejecutivo subrayan que la carga refrigerada requiere altos estándares de orden, seguimiento y control, y que la operación desarrollada en TPA está diseñada para entregar continuidad y respaldo a la cadena de frío de los clientes, mediante procesos y controles específicos para este tipo de carga.
“El crecimiento sostenido de la carga reefer en el Puerto de Arica es el resultado de una estrategia clara: invertir en infraestructura, procesos y conectividad que permitan resguardar la cadena de frío con altos estándares de confiabilidad. Hoy ofrecemos a los exportadores una operación preparada, con capacidad real, monitoreo permanente y tiempos de tránsito más predecibles, factores clave para este tipo de carga”, afirma Jobet.
De esta manera, concluye, TPA consolida su rol como plataforma logística para la carga refrigerada y contenerizada, combinando infraestructura, servicios especializados y conectividad marítima para responder a las necesidades actuales del comercio exterior y del mercado interno, cumpliendo un rol clave en el desarrollo logístico de la macrozona norte y del hinterland regional.


