La reciente incursión de Estados Unidos en Venezuela volvió a poner en primer plano las tensiones estratégicas en Sudamérica y la competencia entre Washington y Pekín en países con fuerte inserción en el comercio internacional, como Perú. El país andino, según SCMP, ocupa una posición relevante como exportador de minerales al Asia y, al mismo tiempo, intenta sostener una relación equilibrada con ambas potencias.
China ha incrementado su presencia económica en Perú, especialmente a través de inversiones en minería e infraestructura portuaria. Entre los proyectos más relevantes figura el puerto de Chancay, desarrollado por Cosco Shipping Ports junto a la compñaía peruana Volcan, con una inversión cercana a los US$3.500 millones. No obstante, analistas señalan que Perú se mantiene en gran medida alineado con los intereses de Estados Unidos, que considera al país sudaméricano parte de su ámbito estratégico en materia de cooperación regional, aplicación de la ley y lucha contra el narcotráfico.
Un equilibrio medido
Especialistas coinciden en que la relación de China con Perú ha sido selectiva. El comercio bilateral alcanzó alrededor de US$35.000 millones en 2024, una cifra inferior a la registrada por otros socios latinoamericanos como México. Sin embargo, las empresas chinas concentraron más del 95% de las exportaciones peruanas de mineral de hierro en 2022 y acumularon inversiones superiores a los US$15.000 millones en el sector.
El puerto de Chancay ha sido objeto de atención internacional por su posible impacto en las rutas marítimas del Pacífico. Estudios académicos y análisis estratégicos coinciden en que se trata de una infraestructura comercial sin funciones militares y que no supone una amenaza inmediata ni un cambio sustancial en la postura estratégica de Estados Unidos en la región.
¿Un lugar seguro?
La economía peruana depende en gran medida de las exportaciones de minerales, que representan más del 60% de sus ventas externas, según datos oficiales. Esta orientación hace al país sensible a presiones externas de tipo financiero, político y logístico, en un escenario de creciente competencia geopolítica por recursos estratégicos.
Pese a los problemas de gobernanza y la sucesión de crisis políticas internas, analistas subrayan que Perú mantiene instituciones operativas y un marco democrático funcional. A diferencia de Venezuela, la actividad extractiva se desarrolla dentro del mercado legal y sin sanciones internacionales, lo que condiciona tanto la relación con China como con Estados Unidos.


