El mercado de transporte marítimo de graneles durante 2025 estuvo marcado por una combinación de disrupciones geopolíticas, cambios en los flujos comerciales y decisiones prudentes de inversión por parte de los armadores, según señala el informe “2025 End-of-Year Market Report”, elaborado por Veson Nautical y VesselsValue. El documento analiza el desempeño de los distintos segmentos del mercado granelero, considerando valores de activos, compraventa, nuevas construcciones y desguace.
El año estuvo fuertemente influido por los desvíos de tránsitos desde el Mar Rojo, que obligaron a las naves a rodear el Cabo de Buena Esperanza, extendiendo las distancias de navegación y sosteniendo la demanda medida en toneladas-milla. A ello se sumó un endurecimiento de las sanciones, especialmente sobre flujos de commodities rusos y la “flota en la sombra”, junto con la introducción de tarifas portuarias chinas a buques vinculados a Estados Unidos, lo que añadió complejidad a los patrones de comercio.
En el plano de la demanda, China e India jugaron un rol central. Mientras los estímulos económicos y el gasto en infraestructura de China respaldaron las importaciones de commodities, India reforzó su posición como centro de demanda de carbón y mineral de hierro. En paralelo, el inicio previsto de las exportaciones desde la mina Simandou, en Guinea, comenzó a modificar las expectativas para el empleo de buques Capesize en rutas de larga distancia entre África Occidental y Asia.
En este contexto, los valores de los buques graneleros se fortalecieron en la mayoría de los segmentos de tamaño durante 2025. El mejor desempeño correspondió a los Capesize, donde las naves de cinco años y 180.000 dwt aumentaron su valor en torno a 23% interanual, mientras que los buques de diez años registraron alzas cercanas al 25%. Según el informe, este desempeño se explicó por “la fortaleza sostenida de los ingresos impulsada por las disrupciones en el Mar Rojo, que continuaron desviando buques alrededor del Cabo de Buena Esperanza, extendiendo las distancias de los itinerarios y aumentando la demanda de toneladas-milla”.
El segmento Panamax también mostró incrementos de valor en los buques de distinta antigüedad con los nuevos (< 3 años) subiendo alrededor de 7%. En contraste, los segmentos Supramax y Handysize presentaron resultados más mixtos, con caídas en el valor en las naves más antiguas, reflejando una menor sensibilidad de estos tamaños a las rutas más extensas. Hacia el último trimestre, sin embargo, los valores de activos se moderaron ante un debilitamiento del sentimiento del mercado de fletes y mayores incertidumbres regulatorias.
En cuanto a las órdenes de construcción, los pedidos se aceleraron en el segundo semestre del año, pero el total anual de 396 órdenes fue el más bajo desde 2019. La cautela de los armadores respondió a condiciones macroeconómicas inciertas, expectativas de fletes más débiles, altos precios de construcción y dudas sobre futuras regulaciones ambientales y tecnologías de combustibles. En este contexto, los precios de los Capesize alcanzaron niveles máximos en 16 años, superando los USD 75 millones por unidad.
China mantuvo su liderazgo tanto como país armador como en órdenes de construcción y actividad de astilleros, mientras que naciones marítimas tradicionales redujeron significativamente su participación. En el mercado de compraventa, las transacciones disminuyeron cerca de 20% interanual, reflejando precios elevados y mayor prudencia, aunque los valores de segunda mano, especialmente en Capesize, se mantuvieron firmes.
El desguace aumentó a 81 buques en 2025, marcando un alza de 40% frente a 2024, aunque todavía por debajo de niveles históricos. El informe destaca que “los sólidos valores de los activos y los fletes favorables continúan incentivando a los armadores a extender la vida operativa de los buques más antiguos”.
En perspectiva, el mercado granelero enfrenta un proceso de ajuste. El envejecimiento de la flota, la posible entrada en operación de nuevos flujos como Simandou y la transición hacia la descarbonización podrían incrementar el desguace y mantener la sensibilidad del sector frente a cambios en el comercio global y en la sensación respecto a la evolución de los fletes.


